Herido de muerte, con las pocas fuerzas que me quedaban, hice un intento por correr por la calle que me llevara a casa; lo único que quería era a mi familia. Un camino tenebroso, lúgubre y oscuro era el único horizonte delante de mis ojos. Neblina espesa con aroma a soledad, empañaba mis intentos por lograr distinguir la puerta de mi casa.Una y otra vez el mismo panorama; calles desoladas, ambiente tétrico y un profundo sentimiento de frustración y desconcierto era lo único frecuente a mi alrededor, mientras buscaba el camino a casa.En una combinación entre la realidad y la fantasía, logré entrar a casa finalmente, con mis heridas abiertas y mis manos ensangrentadas puse una huella de dolor y sufrimiento en las paredes, mi aliento era tan pesado que apenas podía pronunciar una palabra, pero en el fondo de mi alma sabía que encontraría el bálsamo aliviador y todo aquello necesario para sanar mi dolor.Botiquines vacíos, algunos encadenados con gruesas cadenas y con bálsamos y vendas atrapadas ahí dentro, me permitían de a poco alejarme de este mundo para siempre. Con las heridas sangrantes y más aún, una esperanza golpeada hasta la muerte, me sentí morir... y morí, hasta que desperté, pues todo era una pesadilla... pesadilla en la que mas de alguno ha tenido que vivir, y en la que mas de alguno ha tenido que morir.
De igual manera, y que paradójico quizá, estoy convencido que mas de alguno que se acerca a la iglesia y… sí, adivinaste, busca algo.
Mas de alguno ha salido corriendo buscando ayuda, buscando algo, buscando lo que sea, porque, aunque no nos demos cuenta quizá, muy probablemente Dios ha estado inquietando lo más profundo de esos: más de alguno.
Más de alguno se ha sentido, se ha sabido o ha sido lastimado, herido, consternado, rechazado, esclavizado, insultado, denigrado e ignorado, y es lógico que si no logra encontrar aquello que lo alivie y sane, escogerá (en el mejor de los casos), como dicen por ahí, el menor de todos los males. Es por eso que pienso, dejo volar la imaginación y me imagino a la Iglesia adoptando algunas estrategias de las redes sociales, que originalmente le corresponden a la Iglesia. De pronto es como que (y es solo mi percepción) hubiese empeñado esas estrategias a cambio de poder, y ahora tuviera que devolver algo de ese poder y de lo obtenido por medio del mismo, a cambio de lo que en esencia y originalmente le corresponde a la Iglesia.
Es un tema para extenderse. No es un compendio de respuestas y soluciones, más bien de preguntas e inquietudes, y que bueno que sea así, porque de esta manera creo que sacudiremos el polvo y las telas de araña de nuestra mente.
Finalmente, quiero decir públicamente, como ser humano que soy, reconozco que podría estar equivocado, y no tendría problema alguno en admitirlo; también, públicamente. Sin embargo pienso, que si más de alguno se identifica con aquella lúgubre pesadilla, por ese mas de alguno también Jesús derramó su sangre… es más, si tan solo más de alguno hubiese necesitado el sacrificio de Cristo, aún, por más de alguno, Jesús hubiera entregado su vida… por más de alguno.






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